EN EL DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA, UNIDAD DE CLASE CONTRA EL CAPITALISMO EXPLOTADOR

Desde la Coordinadora Sindical de Clase conmemoramos este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora,  recordando que la incorporación mayoritaria de la mujer obrera al trabajo remunerado fuera del ámbito doméstico toma impulso con la Revolución Industrial. Las condiciones eran tan duras que, para poder subsistir, tenían que trabajar todos los miembros de una familia obrera, hombres, mujeres y niños, con salarios a cada cual más mísero. Los dueños de los medios de producción se aprovechaban de estas condiciones de extrema necesidad para aumentar sus beneficios a costa de multiplicar la explotación por cualquier circunstancia, tal y como sucede hoy en día.

No tardaron en surgir las luchas ante estas insoportables condiciones. Tampoco se hizo esperar la salvaje represión gubernamental, con desapariciones, torturas, prisión y matanzas, como la de los mineros de Lena (Siberia) o las duras represiones policiales a las obreras textiles que en 1857 se manifestaban contra la brutal explotación laboral.

Estas luchas de hombres y mujeres proletarias empezaron antes de que aparecieran las sufragistas y los reclamos de igualdad, alejados de la cuestión de clase. Las mujeres trabajadoras ya estaban luchando y arrancando derechos a los patronos antes de que las mujeres burguesas reclamasen igualdad para las de su clase.

La principal diferencia entre las reivindicaciones de las obreras y las burguesas radicaba en que las feministas buscaban, entonces y ahora, la igualdad en el marco de la sociedad de clases existente. Reclaman igualdad sin poner en entredicho la explotación, que es la base de la desigualdad, a la que se somete a las mujeres obreras, porque el movimiento feminista insiste en que es un movimiento de TODAS las mujeres, sin importar si pertenece a la clase explotada o explotadora.

Es cierto que las mujeres tenemos que cargar con un doble peso y estas discriminaciones tienen repercusiones mentales, culturales y morales, dado que las mujeres están impedidas de desarrollar sus habilidades plenamente y en total igualdad. Estas repercusiones negativas conciernen a las mujeres de la clase trabajadora, del campesinado pobre, de los estratos de los trabajadores autónomos, mientras que las mujeres de la burguesía encuentran los medios y las posibilidades para resolver sus problemas.

Estas discriminaciones adicionales se dan también, entre otros, por orientación sexual, color de piel o por ser de origen extranjero, todo siempre y cuando la persona pertenezca a la clase obrera. La burguesía utiliza estas discriminaciones para enfrentar a la clase obrera entre sí y competir entre ellos en el mercado laboral, ofreciendo el empresario, hombre o mujer, condiciones laborales miserables para obtener mayores beneficios. Pero la clase obrera no cae en estas trampas de enfrentamientos artificiales, porque sabe quién es el culpable.

Las mujeres trabajadoras también luchamos y reclamamos igualdad de derechos en el momento actual, pero no es el objetivo final, es un medio para avanzar en la lucha contra la esclavitud económica de la clase trabajadora.  No reclamamos igualdad sin más, reclamamos igualdad para acabar con la explotación del hombre por el hombre.

Así que por mucho que intenten ocultar el carácter de clase de este día y por mucho que lo intenten desvincular de la lucha por la liberación social y el socialismo, ahí está la Historia para recordarnos cómo la lucha encabezada por las obreras textiles de la ciudad de Petrogrado en la manifestación convocada un 8 de marzo de 1917 (23 de febrero en el calendario ruso) bajo la consigna de pan y fin de la guerra, aun siendo duramente reprimida, dará pie al inicio y al triunfo de la revolución bolchevique en octubre de 1917, que trajo consigo conquistas en derechos para las mujeres, impensables en los países capitalistas más avanzados de la época.

Por todo esto, por las mujeres obreras que han luchado a lo largo de la historia, nosotras hoy tenemos el deber de denunciar a los movimientos, que financiados y aupados por la burguesía y el estado, intentan por todos los medios desvincular la lucha de clases con la lucha de la mujer trabajadora, e intenta alejarla de su misión histórica de acabar con el sistema perverso  que sustenta y fomenta todo tipo de discriminación, con el despreciable fin de enriquecerse a costa de la explotación de la clase trabajadora. Debemos luchar a nivel político y sindical contra los pequeños y grandes problemas hasta la liberación de la clase obrera y por extensión también de las mujeres trabajadoras.

La Coordinadora Sindical de Clase, por lo tanto, considera que la huelga, derecho fundamental conquistado por hombres y mujeres de la clase obrera tras duras luchas, debería ser de toda la clase obrera. La clase obrera, unida y organizada, hace huelga para conquistar derechos y arrancárselos a una burguesía que explota a la clase trabajadora, aprovechando las divisiones que la propia burguesía genera (sexo, color de piel, procedencia, etc…), para evitar la organización de nuestra clase que tiene un mundo por ganar.

Las mujeres trabajadoras a las que nos cuesta llegar a fin de mes, que tenemos que buscarnos la vida en los comercios más económicos, que hacemos números para pagar las facturas, la gasolina, el abono transportes, el alquiler o la hipoteca, no hacemos huelga para conseguir simplemente “visibilidad”. No. Las mujeres trabajadoras hacemos huelga para conquistar derechos que legítimamente nos corresponden. 

Absolutamente todos los derechos conquistados fueron peleados por la clase obrera en su conjunto y aún hoy en muchas partes del mundo, hombres y mujeres siguen pagando con la vida la osadía de reclamar los derechos que legítimamente le corresponden. Tenemos el caso del asesinato en Italia de Soumaila Sacko y Abdel Salam, militantes de Unione Sindacale di Base, asesinados por luchar contra la explotación de los trabajadores del campo. Dirigentes sindicales en Colombia reciben amenazas de muerte. En Bangladesh, donde las grandes firmas producen sus prendas, las huelgas son brutalmente reprimidas. Y un largo etcétera.

En consecuencia, la Coordinadora Sindical de Clase (CSC) apoya la liberación y la lucha de la mujer, pero estamos en la obligación de clarificar los términos, con la voluntad de ganar el presente y el futuro, y para eso tenemos que unir a la clase obrera.

Consideramos la huelga como la herramienta sublime de los trabajadores y trabajadoras, como clase, y no una cuestión de género, que debe ejercerse con unos objetivos claros y definidos, parando la producción burguesa para lograrlos, organizando los centros de trabajo previamente, los piquetes para la consecución del paro, el paro mismo, y la continuidad de la lucha para conseguir los objetivos marcados.

Nuestro sindicato estará siempre al lado de todos los trabajadores, sin distinción de sexo o género, color de piel, origen, etc. y consideramos que el culpable de la situación de la mujer trabajadora hoy -al igual que sucede con otros segmentos de la población- tiene sus raíces en el sistema capitalista de producción, por lo que hacemos un llamamiento al conjunto de la clase trabajadora para organizarnos todos juntos con el objetivo de la superación de este sistema explotador y criminal.

¡UNIDAD DE CLASE FRENTE A LA EXPLOTACIÓN!

¡LA HUELGA, GENERAL Y CONTRA EL SISTEMA CAPITALISTA DE PRODUCCIÓN!

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