CCOO COMO EJEMPLO DE SINDICATO REACCIONARIO. CONTRA LA REACCIÓN, SINDICALISMO DE CLASE.

Según los datos de la Junta de Andalucía con respecto al empleo generado por el Campo Andaluz en el año 2017, tan sólo el 0,67% de los contratos registrados en el sector agrario andaluz son de carácter indefinido, lo que implica que la temporalidad de los contratos del sector agrario en Andalucía asciende a la tasa del 99,33%.

La temporalidad es un elemento determinante que hace que  la afiliación sindical en el campo sea mínima. De hecho, los delegados sindicales en el campo son una minoría, recayendo la representación sindical, por norma general, en los manijeros y en los hombres de confianza de los terratenientes y propietarios de las fincas, que son la minoría indefinida, siendo ésta la razón por la que, por un lado, los trabajadores del campo están desorganizados y, por el otro, del porqué los convenios provinciales del campo son tan nocivos para los jornaleros. 

La pasada semana el Secretario General de Industria de CCOO-Almería, Javier Castaño, manifestó la oposición de ese sindicato a que sean contratados trabajadores de terceros países, ante el anuncio de la patronal COAG de traer un contingente de 4.000 trabajadores de otros países,  argumentando que primero deben trabajar los trabajadores almerienses, donde existe una tasa de paro del 22,5%. El Convenio del Campo almeriense se firmó en 2013 y lleva sin renovarse desde 2015, de tal modo que un peón agrario percibe un salario mensual de 778 euros al mes.

Este dirigente de la industria, y es que en el sector agrario la afiliación es tan baja que CCOO en Andalucía no tiene federación agraria, y éstos trabajadores están incluidos en Industria, no duda en confrontar a la clase obrera, concretamente a los trabajadores del agro almeriense, y dividirla por cuestión de nacionalidad quedando retratado como un reaccionario  con un discurso que cualquier organización fascista suscribiría. La clase obrera es internacionalista, tenga la nacionalidad que tenga el obrero, éste es víctima de la explotación capitalista y de un sistema criminal cuyo objetivo es la agudización de la explotación del hombre por el hombre. CCOO en Almería confronta y divide a la clase obrera agraria atendiendo a un criterio chovinista retratándose como un sindicato reaccionario y, por consiguiente, enemigo de la clase obrera.

El pasado 4 de octubre, el Parlamento Europeo instó a España, Francia, Alemania y Reino Unido a que dejen de vender armas a Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos. El propio Parlamento Europeo hace un llamamiento al embargo de armas a ambos países, reconociendo que la coalición saudí está utilizando ese armamento para bombardear áreas altamente pobladas, incluso escuelas, hospitales asesinando a centenares de miles de civiles, y condenando a millones de seres humanos al hambre, en acciones que suponen auténticos crímenes contra los derechos humanos y el derecho humanitario. Y mientras el Parlamento Europeo – el cual no es una institución al servicio de los pueblos de Europa sino que está para servir a los monopolios, a los capitalistas – hace insta a España a no vender armas a Arabia Saudí con la que se asesinan a hermanos de clase, a obreros yemeníes y de otras nacionalidades, tenemos que CCOO y UGT se han movilizado en Cádiz, en los astilleros de Navantia, en defensa de que se vendieran las bombas con las que asesinan a miles de trabajadores y condenan a la miseria, al hambre, a enfermedades a los hermanos yemeníes al objeto de que las cinco corbetas que el régimen saudí tiene contratadas garanticen la carga de trabajo del astillero. CCOO y UGT han quedado retratados, nuevamente, como sindicatos corporativistas, reaccionarios que han llevado a los trabajadores a la indignidad de la disyuntiva entre el pan y la paz. Ese mismo astillero, en la década de los 80s dio muestra de dignidad obrera cuando se negaron a reparar un barco de la armada chilena del criminal Pinochet, sin embargo, las reaccionarias cúpulas sindicales de CCOO y UGT han arrastrado a los trabajadores del astillero a la indignidad, a manchar la dignidad de la clase obrera de la sangre roja de los obreros muertos en otras partes del mundo víctimas de la misma clase social que nos explota a los trabajadores de todo el mundo y nos condenan al sufrimiento: la burguesía y su criminal sistema. Nuevamente CCOO y UGT se retratan como lo que son: sindicatos reaccionarios que no dudan en arremeter contra la propia clase obrera y su carácter internacionalista, al objeto de perder la dignidad y la vergüenza por unas cuantas migajas que le otorguen los imperialistas.

Por otro lado, tenemos que en la cotidianidad, CCOO no duda en aplicar las reformas laborales hechas por partidos antiobreros, herederos del franquismo, contra sus propios trabajadores. Sin ir más lejos, mientras que dirigentes de ese sindicato han sido condenados por el uso de Tarjetas Black en Bankia, a la par que ese banco mandaba a la ruina a miles de trabajadores como consecuencia de la estafa de las preferentes, CCOO no ha dudado en despedir a trabajadoras enfermas de cáncer o tras sufrir un coma tras una trombosis, o como el pasado 8 de octubre conocimos, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía reconocía la nulidad del despido de la trabajadora de CCOO Elisabeth, como consecuencia de la vulneración por parte de ese sindicato de sus derechos fundamentales, por el delito de exigir al sindicato su condición de trabajadora indefinida.

Hoy CCOO es un sindicato que divide a la clase trabajadora, que inocula los valores propios de los capitalistas, de tal modo que promueven la insolidaridad, el chovinismo, la división, en definitiva, que tratan de aislar y hacer de cada obrero a un reaccionario. Sin duda, se convierten en los auténticos esbirros de la patronal para subordinar la vida de la mayoría del pueblo, que es la clase obrera, a los intereses económicos y políticos de una minoría explotadora y criminal como es la burguesía, en definitiva, son la máxima expresión de la corrupción ideológica y de la traición al proletariado. Es la esencia del sindicalismo corporativista, del sindicalismo vertical de un Estado enemigo jurado de la clase obrera. Eso es CCOO y UGT en el estado español, esa es la esencia de la CSI a nivel internacional. 

En contraposición a este modelo sindical corrupto y antiobrero de CCOO y UGT se yergue el sindicalismo de clase cuyo estandarte mundial es la Federación Sindical Mundial  y nuestro sindicalismo combativo, comprometido con la clase obrera cuya razón de ser es elevar el grado de conciencia de la clase en base a los principios propios que nos definen como clase social, nuestros principios clasistas, unitarios, internacionalistas y  de independencia, fundamentales para superar el sistema de explotación del hombre por el hombre contribuyendo desde los centros de trabajo a la unidad de la clase obrera y a la conquista de la emancipación social de nuestra clase.

Por todos estos motivos es necesario fortalecer la FSM y, en este objetivo, los trabajadores del estado español tenemos la obligación de fortalecer nuestros sindicatos de clase, de fortalecer los sindicatos hermanos de la FSM en el estado, y comprometernos en impulsar el objetivo de hacer realidad el reagrupamiento y la unidad del sindicalismo de clase,  reafirmándonos en la necesidad expresada en  la reunión del pasado 10 de julio que presidió el compañero Mavrikos.  

¡Viva la Federación Sindical Mundial!

¡Por la unidad del sindicalismo de clase!

¡Proletarios del Mundo, uníos!

 

COORDINADORA SINDICAL DE CLASE (C.S.C.)

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